Ganja-Yoga: Una práctica para la relajación total

Escrito por el 29 abril, 2024

Alrededor del mundo hay unos 30 instructores certificados en esta actividad que mezcla la disciplina del yoga con los beneficios del cannabis.
El Ganja-Yoga es una práctica que comienza a cobrar fuerza en Canadá, donde hace poco más de un año legalizaron por completo el cannabis, desde entonces han proliferado distintas actividades vinculadas a esta planta, una de ellas es la combinación del Yoga con marihuana, una fusión que sus autores aseguran, ayuda a lograr la relajación total.

“Es una locura la cantidad de gente que toma pastillas por estrés o ansiedad. El cannabis y el yoga te permiten una mejor conexión contigo mismo, ayudan a relajarte. Van muy bien de la mano”, relata Cynthia Pétrin, la primera instructora que obtuvo la certificación en la provincia de Quebec.
Hasta el momento, hay alrededor de 30 instructores en el mundo; casi todos se encuentran en Canadá y Estados Unidos. La encargada de certificar es una canadiense de nombre Dee Dussault, oriunda de Toronto, quien comenzó a difundir la actividad en 2009 en la ciudad estadounidense de San Francisco, aunque explica que su origen es remoto, pues aparece en textos hindúes desde hace siglos, donde se subraya el consumo de sustancias para elevar la conciencia, combinado con postura.
Los instructores, deben contar previamente con un aval de Yoga Alliance y cumplir con 50 horas de formación a cargo de Dee Dussault para poder contar con la certificación y poder impartir las clases.
Sesiones

La sesión dura aproximadamente dos horas, en ese tiempo, los primeros 30 minutos las personas conversan al aire libre sobre sus hábitos y prácticas relacionadas al cannabis, mientras consumen ya sea a través de pipas, porros o colocan aceite de cannabis bajo su lengua, cada quien lleva su provisión, pues las ventas están vetadas fuera de los establecimientos autorizados.
Transcurrido ese lapso, se procede a una hora de Yoga, en particular se realizan diferentes posturas, en una práctica mucho más lenta y con menos posiciones atléticas, pues el objetivo es relajarse y reducir el estrés del día.

Para finalizar se asignan otros 30 minutos para que los participantes descansen e intercambien experiencia y vayan a casa completamente relajados.
La receptividad del Ganja-Yoga ha sido tal, que cada vez más personas se incorporan. En el caso de Cynthia Pétrin, comenta que la mayoría son treintañeros, pero también llega gente más joven y personas de la tercera edad. “En principio tenían tres o cuatro alumnos por sesión y ahora son 12 o más”, comenta Pétrin.


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